7.10.2009

Comunicado # 15. La hora del rezo. A propósito de lo insólito….


Hola a todos. Continuando con la serie de cosas insólitas que vamos descubriendo por nuestro trasegar en Oriente Medio, esta vez he querido contarles el como muchas veces la fuerte devoción religiosa de estos personajes puede llegar a afectar nuestro tiempo y espacio en la vida cotidiana.
Así como en muchas de nuestras ciudades occidentales nos quejamos por la falta de tiempo, por los largos desplazamientos, por lo lento del transporte público, por los largos trancones, etc., así mismo nos podemos quejar en Saudi Arabia de “La Hora del Rezo”, puesto que este país es relativamente tranquilo en los aspectos mencionados anteriormente; y ¡créanme!, cuando alguna ciudad es excesivamente tranquila siempre habrá algún motivo para quejarse.
Aunque no me guste mucho la palabra “queja”, me voy a permitir usarla porque me parece que es la que mejor se ajusta en términos de reacción humana ante una situación que no te es para nada normal y que además te puede dejar altamente sorprendido por simple incomprensión de la misma. Se que esto puede sonar un poco confuso pero ya verán como todo se va aclarando a medida que vaya avanzando este relato.
Resulta pues, que como ya alguna vez les había contado, cada musulmán debe rezar religiosamente cinco veces al día, cosa que yo no le veía mucho inconveniente en la medida que ello se manejara dentro de un marco de respeto y de no afección a nuestras costumbres, además veníamos acostumbrados a los “informales” rezos que realizaban nuestros compañeros musulmanes en Dubai, cosa muy distinta a lo estricto que se maneja este tema en Saudi Arabia. Como sabrán, cada rezo tiene unas horas específicas que van cambiando durante el año conforme a su propio calendario, que entre otras cosas está regido por la luna, y que además, como dato curioso les cuento que los musulmanes están en el año de 1430 y así mismo debemos fechar toda correspondencia con ellos. Pero bueno, continuando con lo que venía, el ritual del rezo además de los tiempos, exige, que cada persona antes de rezar se lave los brazos de los codos hacia abajo y las piernas de las rodillas hacia abajo, con lo cual es bastante habitual encontrar lavatorios en mezquitas, centros comerciales, aeropuertos o en cualquier sitio público. Debo reconocer que Riyadh, debido a su devoción, está muchísimo mejor equipado para esto que lo que está Dubai con su invasión occidental. En Dubai, ante la ausencia del recurso lavatorio, era habitual entrar a los baños echando “madrazos” porque antes del rezo estos hacían fila y se lavaban con la manguera que está al lado del sanitario y dejaban el baño vuelto una total piscina. De verdad era muy desagradable. Y eso cuando no era que veíamos a unos con dotes de malabaristas con los pies montados en los lavamanos comunes, lo que nos causaba un gran desaliento y preferíamos lavarnos las manos luego cuando la impresión de fastidio se nos hubiese olvidado un poco. Aunque también tenía su lado cómico que, una vez limpios, se dirigieran al salón de juntas a rezar con los pantalones del cachaco remangados al igual que sus camisas, todos se parecían a Tom Sawyer cuando jugaba en el río.
Es también habitual encontrar cuartos de rezo en todas partes, puesto que todo debe estar equipado para rezar donde los coja la hora. Aquí les cuento que donde no hay cuartos, estos se las ingenian para hacerlo, por ejemplo, en los edificios que tenemos en obra, los trabajadores se lavan con las mangueras y buscan un sitio apartado, tiran un cartón en el suelo, y a rezar. Aunque he visto un par de casos aun más insólitos, una vez conduciendo por una autopista de alta velocidad en las afueras de Dubai, vi como dos obreros parqueaban su carro a un costado de la vía y se tiraban ahí en el asfalto a rezar ante el temor inminente de quedar condenados por no hacer el último rezo del día. O, en otra ocasión regresando de Abu Dhabi a Dubai en un Microbus, el conductor paró en una mezquita de carretera y nos dijo que iba a rezar y nos dejó ahí tan tranquilo dentro del carro, por supuesto todo el mundo estaba disgustado y más sabiendo que el ultimo rezo es el más largo. El hombre regresó al cabo de media hora y al ver nuestras caras de disgusto, nos miró así como quien dice: ¿Qué? ¿Entonces no rezo pues? Como ven, aunque a excepción de este par de situaciones, las historias con el rezo no influían tanto como aquí en Riyadh, donde todo el mundo carga en la billetera una especie de calendario con los horarios del rezo semana a semana, y no es en broma, pero es una herramienta supremamente útil, pues aquí todo se muere a “la hora del rezo”. Hay incluso muchos sofisticados que tienen en sus I Phones la aplicación “I Pray”, que te marca digitalmente los mismo que el calendario de billetera, se incluso que también hay una versión para Nokia, pero aun no la he podido bajar. Es muy anecdótico, pero no por eso deja de ser molesto esto de que todo lo cierren a la hora del rezo. Por ejemplo, la primera semana que estuve en Riyadh fui al Carrefour a hacer la compra y escuchaba como todos antes en el carro hablaban de ¡pilas con el rezo!, pero la verdad como que no me enteraba de lo que ello significaba, permanecía tranquilo. Pero una vez adentro entendí, estaba comprando unas verduras cuando una voz por la megafonía anunciaba que en 10 minutos comenzaba el rezo, yo, naturalmente no entendía, y cuando me dispuse a pesar las verduras el hombre que las pesa me dijo: ¡Ah, lo siento…me voy…es hora del rezo! Y me dejó ahí parado y no me pesó nada. Poco a poco fui notando como se iba amontonado la gente que esperaba pacientemente que el hombre regresara. Así mismo sucede en las cajas, si es hora del rezo, cierran el Carrefour, todo el personal se va a rezar y te dejan ahí encerrado y con el mercado tirado en la caja. Por supuesto ya hemos aprendido a mercar mientras rezan, para que cuando acabemos, ya ellos hayan regresado. Y así con todo, en los restaurantes te piden que salgas, a no ser que ya estés comiendo, no te venden ni un tinto en ninguna parte, no hay bancos, no hay almacenes, literalmente NADA abierto. Lo curioso además es que cuando uno sale de trabajar a las 6 p.m, es cuando se puede salir a hacer “vueltas” como decimos en Medellín, pero claro, tienes que tener en cuenta que a esa hora aun quedan los dos rezos finales de día, con lo cual me quejo de tener que sacar el papelito de la billetera para programar mi salida, no a la hora que me plazca, sino a la hora que a ellos su rezo los deje hacer su trabajo.


Riyadh, Saudi Arabia. Hasta una próxima ocasión.

5.30.2009

Comunicado # 14. En Carne Propia. No es tan grave como parece, pero….


Hola a todos. Son muchas las cosas que hay por contar de Saudi Arabia, pero no quiero agobiarlos con mucha información ausente de profundidad, así pues, he preferido concentrarme en contarles las primeras impresiones después de casi tres meses de habitar en este país. Tal vez enuncie varios temas que seguro pasaré someramente por encima de ellos para ir dejando tema que sirva de material para unos próximos escritos, porque créanme, es mucho lo que da para hablar este terruño.
Desde que comenzó esta experiencia en Medio Oriente y una vez fuimos concientes de lo que significaba habitar en el mundo árabe, siempre nuestro mayor miedo fue el ser transferidos a nuestra sede principal en Riyadh, Saudi Arabia, puesto que los rumores que se escuchaban eran demoledores: que si lo estricto de la religión, que si la prohibición para las mujeres, que si las persecuciones contra occidentales por parte de La Mutawwa (policía religiosa), que si la pena de muerte en plaza pública, que todo ocio estaba prohibido, etc. Era de alguna manera el “coco” que frecuentemente nos asechaba. Incluso fue tanto el temor al asunto, que me animé a escribir en un comunicado anterior mi absoluta oposición a todo lo que escuchábamos (creo que lo hice como una catarsis al miedo…exorcismo personal del puro). Pero como al que no quiere caldo se le dan dos tazas, “tome pa´que lleve”, aquí estamos hoy trabajando en Saudi Arabia.
Si bien es cierto todo lo que contaba en el comunicado aquel; como enuncio en el subtítulo de este relato, la historia no es tan grave como se rumoraba o como muchos exagerados lo hacen ver, pero no por ello deja de sorprender, ni de causar miles de incomodidades en el día a día.
Una de las cosas que más me ha sorprendido, es que siendo Saudi Arabia el país petrolero mas rico del mundo y el mandamás de la región en términos religiosos y económicos, curiosamente es al que menos se le nota el desarrollo. La inversión en infraestructura en Riyadh, su capital (cuidad en la que vivimos) es poco notoria y esto se evidencia en que las vías no son las mejores, hay muy poca iluminación en ellas una vez te alejas un par de kilómetros del perímetro urbano; la ciudad es en un 90% plana (casas hasta dos pisos y uno que otro edificio de tres o cuatro), la ausencia de edificios en altura es notoria, solo dos rascacielos se asoman por la ciudad y esto es realmente poco si se compara con el vertiginoso y por ahora apagado desarrollo de sus vecinos: Dubai, Abu Dhabi, Doha y Manama. Esta ausencia de hitos, y el que la ciudad sea tan homogénea en imagen hace que personas nuevas como nosotros suframos constantes pérdidas de rutas, dificultad para encontrar los sitios, porque hay muy pocos referentes con los cuales orientarse y si a eso se le suma que la mayoría de los letreros están solo en árabe puro y duro….pues ya se imaginarán. En general, es una ciudad fea en imagen (esto es una opinión bastante personal), es algo así como una foto amarillenta de los 70´s, que cada tanto me descontextualiza del momento en el que estoy.
De todas maneras siento que todo esto tiene una razón de ser y no se puede ser tan duro en las comparaciones entre ciudades de Medio oriente, puesto que todas las ciudades que mencionaba atrás, son ciudades costeras y han tenido tráfico de buques cargueros desde hace unos 20 años para acá y de turismo desde hace otro tanto. Y casi siempre, estos modelos de ciudad por el movimiento tácito de sus puertos, se desarrolla de manera más rápida que una ciudad que está incrustada en medio del desierto como Riyadh y que su crecimiento obedeció más a la edificación de comodidades en un cruce de caminos, que a un prometedor desarrollo de una metrópoli.
No sobra decir, que las otras ciudades tienen igualmente una posición un poco más abierta con respecto a la influencia de occidente y son tal vez otro poco más permisivas en los asuntos del extremismo religioso, cosa que en Riyadh es casi impensable. Lo que en consecuencia favorece el desarrollo de unas y frena bárbaramente el progreso de la otra.
Riyadh, no es una ciudad con mucha historia, por el contrario, es una ciudad relativamente nueva y con todas las cosas torpes de quien está aprendiendo a caminar. No hace falta sino salir a la calle para darse cuenta de lo terriblemente mal que conducen estos suicidas del volante: se te pasan por la derecha, se montan por los separadores, van tranquilamente a 100 km/h en contravía, sin exagerar pasan a 160 o a 180 km/h por vías normales, pero lo que me ha parecido más incoherente es verlos en una glorieta, pues paran el carro en medio de ella y la vía la lleva entonces el que apenas va a entrar en ella y ¡ojo! Que además para hacer un retorno no le dan la vuelta de 360 grados a la glorieta, sino que se meten en contravía haciendo una U totalmente suicida y asesina si tenemos en cuenta que hay quienes conducimos de manera normal. Pero bueno, hay que ser comprensivos y entender que esta gente además de haberse bajado de camello antier, también tienen un chip que les dice: “este país es mío, y en él, hago lo que se me de la gana”.
Hemos estado también afectados por el clima (creo que esto se debe a esta época específica del año), Riyadh, por ser ciudad interior es absolutamente seca. La humedad es casi imperceptible, lo que hace que la piel se te reseque tremendamente y que la retención de líquidos en el cuerpo sea muy alta. Hay que estar hidratándose constantemente y ya hasta se nos ha vuelto normal el uso de crema de manos en todo el cuerpo. Y ni que decir del famoso chapstick, ya es un artículo de primera necesidad y cada uno de nosotros lleva uno en el bolsillo. También es frecuente tener un color amarillento en la ciudad debido a las constantes tormentas de tierra, que son algo muy parecido al smog, solo que te afecta más directamente, quiero decir, que eres más conciente de ello, sobretodo si estás afuera haciendo deporte o simplemente caminando, solo cinco minutos y ya tienes la garganta seca del polvero y cuando llegas a casa y te limpias la nariz, te puedes sorprender de la duna que te sale; ¡je,je,je! ya se que es una exageración, pero algo tiene de certeza.
Otro detalle que contribuye a que la imagen de la ciudad sea un poco pesada, es la proporción de población árabe vs. Población occidental, en Dubai estábamos acostumbrados a que los árabes, así fuese su ciudad, eran una minoría, pero aquí es totalmente al contrario y la minoría ahora somos nosotros, sales a cualquier sitio y está lleno de mujeres con Abayah (que aqui es siempre obligatoria) y de hombres con Thob (nombre que recibe en Saudi Arabia el traje tradicional árabe), es una imagen de figuras blancas y negras muchas veces intimidante, sobretodo cuando sabes que tu eres el raro en el entorno y muchas veces se reciben miradas extrañas, en ocasiones acusatorias, pero que más da, nos consideran infieles en tierra sagrada.
Se que todo esto no suena muy agradable, pero insisto, no es tan grave como parece y no estoy sufriendo precisamente de mal de vereda con el país, simplemente vas con despacio buscando adaptarte a culturas extremistas como esta. Aunque algo me dice que nunca vas a terminar por adaptarte a algo que te es tan ajeno.

Hasta una próxima ocasión.

4.19.2009

Comunicado # 13. ¡Closing – Crisis - Closing!: Vientos de crisis.


Hola a todos. Closing, crisis, closing, crisis, closing, eran las palabras más comunes que podían escucharse por los meses de Diciembre (2008) y Enero (2009) en Dubai. Por donde quiera que caminabas, o con quien quiera que hablaras o lo que fuera que leyeras cuando abrías un periódico era lo mismo: “…todo está cerrando por la crisis…” quizá, para ese mismo momento, estaba sucediendo lo mismo en todos los rincones del globo, pero de alguna manera todos quienes habitábamos en Dubai teníamos un cierto aire de fresquillo como quien está seguro de tener algo en sus manos. Lastimosamente, y para sorpresa de todos, no vimos venir el gran debacle económico que se nos venía. Todo pareció como su hubiese sucedido en un par de semanas, y de esa misma manera a todos pareció tomarnos por sorpresa. Pero claro estaba que la historia ya venía de tiempo atrás por el alto nivel especulativo que se permiten tener estas economías emergentes y mas aun, por sentirse ellas mismas imbatibles ante cualquier crisis.
El ego de sentirte los niños poderosos de la zona, las constantes demostraciones de poderío económico y de desarrollo y de todo el sinnúmero de historias fantásticas y desbordantes que siempre solíamos escuchar de este Disneyland que se ha preciado de ser siempre el “más” en todo, los hizo olvidar que en cualquier momento todo se podía caer tal cual como sucedió. Había que ver como en un par de semanas los rostros de felicidad, comodidad y buena vida fueron transformándose en rostros de preocupación e incertidumbre. Fue entonces una constante comenzar a asistir ya no a cumpleaños y a barbacoas sin motivo sino a despedidas de amigos, era cosa de cada semana decirle a alguien adiós. Fue entonces cuando todos decidimos preguntarnos que iba a pasar con nosotros mismos, porque ya se veía que el problema era grande y colectivo. No obstante, todos seguíamos con la esperanza de que la historia fuese solo pasajera, aun se pensaba que era cosa de días o a lo sumo un par de meses y que una ayudita aquí, otra por allí y un que otro préstamo de la banca internacional podía echarle una manito a mover la ciudad, ¡pero nada! Todo era un NO rotundo por doquier, el Mundo también andaba sumido en lo mismo y el efecto dominó de la caída de economías más poderosas dejaron a la ciudad viviendo en un tiempo de incierta recesión. Ya ni el petróleo era una fuerza grande de ayuda al verse también afectado de manera natural por el freno Mundial.
También era natural, el comenzar a escuchar cifras que por lo grandes parecían exageradas, y me atrevo a decir “natural” porque en tierra donde siempre todo es “lo más” pues también lo son sus crisis y sus efectos directos: se encontraron la módica suma de 3000 mil vehículos abandonados entre los meses de Octubre y Diciembre (2008) por varias partes de la ciudad, pero en su mayoría en los parkings del aeropuerto, todos con las llaves pegadas y con un letrero que ponía: “…I´m Sorry…”, vehículos que adquirieron personas que sintieron la misma tranquilidad de verse trabajando para una economía sólida e indestructible, pero que tristemente, al caer todo, se quedaron sin con que responder a los bancos por los créditos adquiridos, con lo cual la fácil era dejar el carro por ahí y que luego el banco, a través de la policía lo recuperara. Igual suerte corría la gente que se aventuró a invertir en propiedad raíz y comprar apartamentos sobre planos o con obra iniciada con el ánimo de que al cabo de uno o dos años se vendía el inmueble y éste, para dicho momento ya habría ganado entre un 20% y un 30 % de valor inicial, con lo cual era un “negociazo”. Para lástima de estas personas la cosa resultó ser absolutamente contraria puesto que hoy no hay quien quiera invertir en propiedad raíz y lo que es peor, el mismo susto de la gente que se apresuró a vender generó una sobreoferta que bajó de inmediato los precios un 20% del valor por el cual se adquirió y por el cual ya estaban comprometidos a pagar al menos por 15 años.
Era innegable que la crisis era notoria. Se podía conducir con mayor fluidez, los trancones habían desaparecido, incluso restaurantes del popular “almuerzo ejecutivo” donde antes había que hacer fila por las mesas, hoy en día podías elegir la que mas te gustara. Se hablaba también de que el ministerio del interior y su departamento de inmigración estaban colapsados por la cancelación de 1000 visas de trabajo al día (a mi me parece exagerado, pero era lo que se decía), se comentaba que las empresas constructoras más sólidas estaban despidiendo a sus altos ejecutivos por ser el personal mas costoso, así como en otras se despedía gente en masa: unos 500 empleados de un solo tajo, se dice que en total en Dubai se frenaron 1500 proyectos de construcción con todo lo que sabemos que ello acarrea, que para no ir más lejos, yo soy uno más de los tantos que ha tenido que desplazarse a otros rumbos, claro que no todos contamos con la suerte de seguir en la misma compañía y que esta a su vez nos ofrezca sitio en otra parte.
Finalmente yo siento que todos estos momentos económicos son cíclicos, y que son necesarios para que el mundo se re-invente o se re-defina porque ya ha agotado recursos y métodos que no dan más y que necesitan una revisión para seguir moviéndose, el problema es que estas evaluaciones así como ocurre con nuestra vida, no se dan a menudo de manera natural, sino que se presentan momentos de choque que nos obligan a reaccionar. No niego que las primeras reacciones sean traumatismos e incertidumbres, pero luego vendrán otras más positivas. Así mismo, siento que estos momentos también tienen un final y que muchas de las cosas que hoy se ven como críticas e irreversibles, mañana serán ganancias para todos.


Desde un nuevo lugar…..Riyadh, Saudi Arabia. Hasta una próxima ocasión.

11.16.2008

Comunicado # 12. ¡Jambo!: Desde El corazón de África.


Hola a todos. A estas alturas, ya estoy por creer eso de que “Los años no llegan solos” y cada vez estoy más convencido de que una vez más la sabiduría popular le ha atinado a la vida con este dicho. Meses atrás, no se si motivado o impulsado por la crisis pre-30’s, me dio por comenzar a pensar en que los treinta años los quería cumplir en un sitio apartado, sin mucha pompa y sin mucha fiesta, no era un sentimiento caprichoso sino algo que sentía que simbólicamente me debía pasar, …el motivo? No lo sé, pero intuyo que como expresaba un poco atrás, es una chochera de treintón y bueh…! que le vamos a hacer, se empieza a volver uno caprichoso. El caso es que la insistencia fue tal, y si a eso le sumamos la alineación planetaria, que terminé pasando unos maravillosos días en un país africano cuya riqueza de gentes, faunas y paisajes me hacen decir ahora: ¡Que dicha volver a Kenya!.
Empecemos pues conque este viaje tuvo dos momentos quizá con el mismo grado de emoción y sensibilidad que da el compartir con gente que de corazón está ahí contigo, pero también tengo claro que ambos momentos fueron lo suficientemente fuertes e independientes en contenidos como para que cada uno tenga aquí su espacio. El primero de ellos fue el que le dedicamos al safari en la reserva nacional de Masai Mara que está localizada al sureste de Kenya en la región del Serengueti cerca de la frontera con Tanzania. Para llegar allí, fueron necesarias cinco horas de viaje desde Nairobi durante las cuales el deleite por los cambios en el paisaje te hacía más soportable la brincadera del carro a causa del mal estado de la carretera. Poco antes de llegar a lo que sería nuestro hogar por los tres días que pasaríamos allí, ya se comenzaban a ver en las inmediaciones del área, pobladores de la tribu Masai quienes son los custodios del Parque. Finalmente cuando llegamos al campamento, nos presentan a Florence, la cocinera encargada de nuestra alimentación y luego, nos conducen a la carpa donde pasaríamos las noches de Safari. El sitio era bastante austero pero tenía todas las comodidades: en la carpa había un par de camas, afuera había duchas con calentador de leña y un buen comedor comunal que era el punto de encuentro de todo el mundo durante las noches. Una vez acomodados, le dimos paso a la primera tarde de safari. Fue entonces como emprendimos camino a unos de los lugares más alucinantes que he visitado. Fue solo atravesar la puerta del parque cuando ya nos recibían gacelas, venados, manadas de búfalos cebras, hienas y una jirafa que casi mete su cabeza al carro para saludarnos. El horizonte dibujaba diferentes paisajes 360° a la redonda, mirabas a un lado y podías encontrar bloques de lluvias en la lejanía, luego cambiabas de sentido y lo que tenías entonces era un atardecer hermoso que apenas y dejaba ver silueteadas las acacias en negro para darle un poco mas de drama al espectáculo, luego otra vuelta más y lo que tenías era la unión de montaña y cielos como de cuadro renacentista. Es cierto que no había caminos definidos a seguir, el recorrido era más aleatorio que cualquier otra cosa, era solo eso, se trataba de seguir la intuición a ver que nos regalaba la naturaleza durante ese recorrido, que por ser aleatorio, será recordado como único. Tengo que confesar que llegó un momento es que tuvimos que dejar de tomar fotos, sentimos que lo que mejor se podía hacer era entregarse a contemplar la inmensidad que allí se nos ofrecía. Luego regresamos al campamento a disfrutar de la paz que solo en lugares como este se pueden tener.
Al día siguiente, partimos de nuevo hacia la reserva, esta vez acompañados de otros carros que también se aventuraban aleatoriamente a encontrar animales a su paso. Cada tanto cambiábamos el rumbo debido a un llamado por radio desde otro carro para decirnos que había un león, o un guepardo, o elefantes en tal área, que entre otras cosas no deja de ser alucinante el ver a estos animales en su hábitat natural. Este día tuvimos más suerte y vimos hipopótamos, leonas, búfalos, órix, micos, zorros, jabalíes solitarios, jirafas en manadas, kudus, gacelas, diferentes antílopes, dik – diks y dos escenas que me impactaron muchísimo: una fue la migración de cebras desde tanzania, porque de repente estuvimos inmersos entre miles y miles de ellas, era muy surrealista estar invadiendo ese espacio donde todos lo que se veía tenía rayas blancas y negras. Y la segunda escena fue que estuvimos por unos 20 minutos en el borde alto de un río viendo como se juntaban en una orilla cientos de Blue wildebeest que son una especie como de toros delgados. Una vez estuvo la manada completa se arrojaron en estampida hacia el río para cruzarlo los más rápido y ágilmente posible para no ser devorados por los cocodrilos. Toda una escena digna de documental de NatGeo o Animal Planet solo que en vivo y en directo. Finalmente al caer la tarde regresamos al campamento cargados de buena energía por todo lo allí visto.
Al tercer día luego de una corta visita a una aldea Masai donde no tuvimos una muy buena experiencia debido a los deseos de marketing de aquellos aldeanos, emprendimos el viaje de regreso a Nairobi donde en las horas de la noche nos esperaba una muy buena cena de cumpleaños en el Carnivore, que es un restaurante de carnes tipo rodizio con el valor agregado de que cada noche tienen alguna carne exótica diferente para degustar, esta vez nos deleitaron con cocodrilo y avestruz. Delicioso, muy recomendado.
Con este buen momento queda cerrado el primer capítulo del que les hablaba al principio y le doy paso a la segunda parte que fue ir a compartir unos días en una comunidad Samburu al norte de Kenya invitado por una amiga que estuvo hace casi dos años allí haciendo parte de una misión humanitaria. En confesión tengo que contarles que nada más alejado de una experiencia turística que esto, de todas maneras ya me lo habían advertido así que emprendí el largo viaje sin ningún tipo de prevención. El viaje de solo 260 km aproximadamente comenzó a eso de las 8:30 am. en Nairobi y finalizó en Barsaloi a eso de la 1:30 am. del día siguiente, me imagino que la pregunta es ¿Porqué se tarda uno 17 horas en llegar si tan solo son 260 kms? Y para entenderlo habrá que poner varias cosas en contexto: lo primero es que la misión humanitaria que hay en Barsaloi esta manejada por los Misioneros de Yarumal que tienen su sede en Medellín. Estas personas, dadas las difíciles condiciones de accesibilidad al lugar, solo salen cada 3 meses a Nairobi, con lo cual cada viaje es toda una procesión, puesto que deben abastecerse de comida y gasolina para dicho tiempo, entonces parte del camino es mercando donde sea más económico, llenado tanques de gasolina de reserva, recogiendo el correo, comprando remedios, etc. Y el resto del tiempo se va en que no hay carretera en ciertos tramos, con lo cual los carros tiene que montarse literalmente por piedras y bajarlas con sumo cuidado para no voltearse, además habrá que sumarle que dichas piedras están al borde de un barranco; hay que atravesar ríos, hay que contar con que alguno de los carros se quede atascado en algún lodazal al menos dos veces durante el recorrido y que sacarlo tarde casi una hora. En fin, apenas comprensible el tiempo que tardamos con estos magos del volante, porque de verdad hay que tenerlas muy bien puestas para atreverse a conducir por esas trochas.
Una vez en Barsaloi e instalados en la casa de la misión, nos dispusimos a la tarea de compartir y conocer de la cultura Samburu y créanme que son bastantes las cosas que causan sorpresa por el choque cultural, a veces te parece mentira que aun por estos tiempos existan tales costumbres en el mundo. Para explicarlo, les haré una descripción breve: los Samburus son una tribu semi-nómada que vive prácticamente de la actividad pastoril, su alimentación no está regida por espacios temporales como la nuestra y básicamente se alimentan de Chai que es un te hecho en leche, algunas pocas veces comen algo de granos cuando la situación se los permite y otras menos frecuentes comen carne porque hay algún agasajo especial como un matrimonio, o una ceremonia de circuncisión. Es una cultura en donde la mujer es el gran bastión del hogar, puesto que es la que hace todo: cuida el ganado, recoge leña, camina kilómetros para buscar agua, cuida los niños, cocina, en fin, todo es todo. Los hombres se dedican a la defensa de la tribu y a la toma de decisiones cuando ya su edad les permite el título de sabios.
Por su poco contacto con la civilización (algunos ni siquiera han visitado nunca Nairobi, y muchos otros no hablan el Swahili que es la lengua nacional), los Samburus aun siguen conservando rituales que hace muchísimo tiempo han sido abolidos de otras culturas como la circuncisión para ambos sexos, cosa que para el caso de la mujer es una situación atroz, pero ellos lo tienen asumido como una cuestión de honor y se debe practicar en la noche previa al matrimonio, sellando con este ritual su paso de niña a mujer (aunque a veces se casen de 13 o 14 años), esta ceremonia significa mucho para ellos, porque quien no se lo practique estará condenado a ser niña durante toda la vida y a no poderse casar nunca.
Otra de las cosas que están ligadas al matrimonio es el pago de la dote a la familia de la mujer, normalmente su valor está tazado en camellos, chivos, vacas y algunos cuantos chelines, todo dependiendo del prestigio que tenga la familia de la mujer dentro de la tribu. Valga decir que como en todas las culturas, nadie quiere casarse mal casado y aquí si se ha generado un problema que a mi modo de ver es de corte mayor. Resulta que como estas tribus son bastante pobres, el acceso a las buenas mujeres (las prestigiosas) se hace muy difícil puesto que ni los muchachos guerreros ni sus familias tienen con que pagar las altas dotes que se piden por ellas, pues estos jóvenes se han dado cuenta que se pueden ir a prostituir generalmente a Mombasa que es un destino turístico playero muy apetecido por mujeres Europeas que van allí en busca de aventuras exóticas, y que mejor para ellas que un Samburu de estos que tienen cuerpo de modelos, no por elección, sino por su mala alimentación. Así han aprendido a ganar dinero “fácil” pensando en que algún día regresarán a Barsaloi con el dinero suficiente para tener una buena mujer. Pero la verdad lo único que ha dejado este negocio es una lamentable gran epidemia de Sida que ya se sale de cualquier control. Si esto solo se quedara en Mombasa vaya y pase, pero estos al cabo del tiempo terminan por regresar contagiando a sus mujeres y a toda su descendencia. Algo de estas cosas que aquí les cuento lo pudieron ver ustedes en la película La Princesa Masai, si no la han visto, se las recomiendo, fue una historia real que ocurrió en Barsaloi, así sus habitantes no tengan muy buen recuerdo de esta experiencia.
Este relato ya se va tornando muy largo y siento que me quedan mil cosas por contar: el como viven en sus manyattas (Vivienda tradicional), como son sus atuendos, la experiencia de montar en matatu (buses típicos), el gran trabajo que hace la iglesia a través de los Padres misioneros, donde ves que la vocación y el compromiso si existen, las guerras territoriales y de poderío contra la tribu Turkana, contar un poco de Nairobi y sus cotidianas Jambo (Hola) y Hakuna Matata (No hay problema) ; pero ya será en otra oportunidad que se los cuente, por ahora lo único que queda es inquietud y un poco de sinsabor de saber que tribus como esta hay por montones en este continente y que triste es entender que no cuentan para nada en ningún asunto ni económico ni político de sus países, son simplemente unas grandes y hospitalarias personas que no tienen otra preocupación que su vida en comunidad.


Hasta una próxima ocasión.

9.22.2008

Comunicado # 11. Sacando Licencias: El Status legal.


Hola a todos. Esta vez me gustaría comenzar con la frase de un buen amigo que cada que se indigna con alguna situación legal me dice: “¡Eh! ¡La democracia si es muy linda parcero!" Y aunque parezca una frase ligera, la verdad es que tiene una gran profundidad cuando has vivido en Dubai por una buena temporada. Si ponemos la situación en contexto, son pocas las cosas que se pueden hacer aquí cuando no se tiene el status de legalidad requerido por el país y es peor aun cuando vas descubriendo que cada cosa está enlazada con la otra y que además ves que no tiene otro fondo que recaudar más dinero para las arcas de nuestro amigo el Sheikh y su país “Libre de impuestos”.
Así pues que vale la pena regresar un poco en el tiempo para entender como funciona todo esto. Al principio era el rollo de la visa de residente que no si no la tenías entonces todo estaba cerrado para ti, no podías abrir cuenta en el banco, no podías acceder a otras visas, etc. Luego viene el cuento que como ya tienes visa de residente entonces ya no puedes conducir ningún carro ni propio ni rentado si no tienes licencia de conducción emiratí y es aquí donde comienza cristo a padecer, porque uno piensa: ¡Ah pues se saca!, ¿que más da?, pero cuando te decides a comenzar el proceso pues te das cuenta que lo primero será tomar unas 20 clases con un instructor que entre otras cosas es un Capitán condecorado de la sociedad secreta, pero que para la primera clase debes esperar la módica suma de dos mesesitos no mas porque hay mucha gente en fila y no hay mas cupos. Situación que trae consigo la primera desazón, porque dices: “¿Cómo voy a conducir entonces si no se puede con la licencia internacional porque ya tengo visa de residente?" A lo que el muy amable sargentillo de La S.S te dice: “No se preocupe, es que no lo puede hacer, no ve que si lo para la policía lo multa y si ha cometido alguna infracción lo deportan” con lo cual la única alternativa que te deja una ciudad donde el trasporte público es casi nulo, es aventurarte a seguir los caminos de la ilegalidad y seguir conduciendo a la buena de Dios, y rogando para que no te paren nunca.
Pasado los invictos y suertudos dos meses durante los cuales lograste evadir la policía, comienza la segunda desazón: te llama al celular el instructor para comenzar las clases, y una vez adentro de carro de enseñanza que viene aromatizado con los “finos” hedores propios del instructor, no tienes otra sensación más que la de sentirte otra vez un “buñuelo” porque el tipo te dice: “Oiga, vea! Ponga la direccional…. Pare!...Espere aquí!..Vea no se vaya a salir ahí!" Etc. Te pone la mano en el timón, te hace hacer los giros en U como nunca se hacen en la realidad, en fin, todo un sinnúmero de cosas que lo que hacen es dañarte el día.
A la siguiente clase viene la tercera desazón: El momento de la revelación – crónica de una muerte anunciada – El instructor te dice: “Hombre, se ve que usted sabe conducir, pero usted sabe que esto es un negocio y le tenemos que hacer tomar estas clases a la gente, es más, le advierto de una vez que el día que las autoridades competentes le hagan el examen final para obtener la licencia lo van a reprobar, porque la idea es que la gente tenga que coger mas clases y volver a pagar por ellas y por presentar de nuevo el examen. De verdad que lo siento mucho pero así funciona.” Entonces uno se indigna y bueh…! No puedes evitar que se te salga el Colombiano y le hagas la propuesta al tipo y le digas; “Pues hombre si se trata de dinero y usted ya sabe que todos los días yo vengo conduciendo para llegar a su clase, porque no mas bien yo le firmo toda esa planilla y decimos que ya vimos todas las clases y programemos de una vez el examen final” con lo cual el tipo te da una cátedra sobre la ética y la honestidad pero acaba por decirte que listo, que a el también le conviene y te firma.
Con esto podemos dar paso a la cuarta desazón: antes del examen final debes pagar por un examen interno en la escuela de conducción que a propósito es una farsa porque te subes al carro y el tipo a las dos cuadras te dice que pares que ya pasaste y como si fuera poco darte cuenta que además este requisito no está incluido en lo 500 mil pesitos que ya has pagado por las clases. Y el otro, es el examen de señales de transito en el computador de la escuela, que digamos de paso es la quinta desazón, puesto que para presentarlo debes acudir a un salón gigante que huele asqueroso, donde el concepto de la fila es inexistente y donde la cultura del roce corporal es la primera condición. Allí debes de pelear a codo limpio para poder tener un lugar en uno de tres únicos computadores que hay para dicho fin. Después de tener este par de requisitos te dicen que con suerte en un mes, debido a la congestión, puedes estar presentando tu examen final. Situación que te deja de nuevo en las inmediaciones de la ilegalidad durante el mes de espera para el famoso examen.
Una vez transcurrido el nuevamente suertudo mes, llega el día del examen final y con él la sexta desazón: estar desde las 7 de la mañana alistando los codos para entrar al ataque por lograr llegar a la única ventana donde reciben el permiso para presentar el examen. No lo pueden imaginar, esto es una lucha cuerpo a cuerpo con la horda despiadada de pakistanís, indios y filipinos que cada uno tiene brazos como un pulpo, con uno te empujan con el otro te codean, con el otro entregan el permiso, con el otro hablan por celular, y mientras tanto uno trata de respirar apuntando la cabeza hacia el techo tratando de encontrar alguno asomo de aire fresco que no sea ese olor a sudor con especias o como decía otro amigo: ese olor a media, a calcetín, que es el que impera en ese sitio. La verdad es que esta experiencia no es nada agradable si además tienes en mente las palabras iniciales del instructor: “acuérdese que lo van a reprobar, porque esto es un negocio” y yo de solo imaginar que me iba a tocar repetir toda una mañana en aquel recinto de espera, ya me estaba mentalizando para permanecer en la ilegalidad por el resto de tiempo de esta experiencia.
Finalmente a las 12:30 pm. Me tocó el famoso examen donde el policía que me evaluaba me dijo:” ¿Cuanto tiempo lleva conduciendo?” a lo que le respondí: “Cerca de 8 años” no había transcurrido ni dos cuadras y el fulano este me dice: “!Pare el carro aquí! ¡Ya pasó! Se le nota que lleva mucho tiempo manejando”, Afortunadamente no me reprobaron y pude obtener la licencia después de cinco meses de haber llenado el formulario para comenzar el proceso. Lo que da un poco de tristeza es ver que allí hay gente que lleva presentando el examen por mas de 9 veces y aun no consigue pasar y por ello se le dificulta muchísimo el abrir otras puertas en esta ciudad, que dicho sea de paso: si no tienes vehículo en que movilizarte estás inevitablemente anulado en el contexto.
Como ven, obtener un Status legal dentro de una monarquía no es una cosa de soplar y hacer botellas, cuesta tiempo, dinero y angustias, más aún cuando provienes de un país donde solo le pagas a un tipo y el hombre regresa al otro día con tu licencia. Pero también tengo que decirles que el “fresquito” que se siente una vez tienes todo en orden no tiene precio.
Hasta una próxima ocasión.

6.21.2008

Comunicado # 10. Expats: el mito del dinero en medio de la esclavitud. Junio 2008



Hola a todos. Es también parte de cualquier experiencia, no solo relatar las cosas buenas que como profesionales nos suceden o las situaciones jocosas que por alguna razón nos toque vivir en este disneyland que es Dubai, sino también poner en conocimiento las cosas que vemos absolutamente desconcertantes e injustas por lo inhumanas que son. Hoy quisiera ponerles en contexto el tema de la esclavitud, que a veces pensamos que quedó abolida años atrás, pero que tristemente es una realidad inocultable y bastante evidente por estas tierras. Aquí, como en todo país donde abunden los recursos económicos, existe una gran cantidad de inmigrantes, que por las condiciones de pobreza de sus orígenes, vienen a someterse aquí como esclavos por cualquier centavo que les permita mantener familias a las que a veces duran años sin ver. Debo explicarles primero que ni siquiera nosotros nos salvamos de dicha esclavitud, es más, ni los europeos o norteamericanos se salvan, solo que la escala de sometimiento es bastante distinta si la comparamos con el 65% de la población que tiene esta ciudad y que está compuesta en orden jerárquico de mayor a menor por: árabes no locales, es decir, egipcios, sirios, iraquíes, jordanos, libaneses, que en su gran mayoría tienen trabajos medios, es decir, técnicos en alguna especialidad, una minoría de profesionales ingenieros, dibujantes, arquitectos, etc. Luego están los filipinos, que son en su mayoría los que trabajan en almacenes de ropa, los meseros de los restaurantes, los cajeros de todos los supermercados, etc. Luego, más abajo, vienen los indios, que en su gran mayoría trabajan como empleados del servicio, personal de obra y reparaciones varias. Luego viene un poco más abajo en la tabla el grupo de vietnamitas y chinos que se dedican exclusivamente a los trabajos pesados de obras de infraestructura como puentes, vías, canales, etc. Mas abajo aun, como remate de la tabla, tenemos a los pakistaníes, que ya trabajan en lo que les toque: obras, jardineros, lavadores de carro, de baños, mejor dicho lo que salga.
En este relato, quisiera concentrarme en dos sectores de la población relacionados a los temas laborales: una, los llamados “Expats” y otra, los tres últimos escaños de la tabla que le mencionaba un poco más atrás.
El término “Expats” (20% de la población), corresponde al nombre que recibimos todos los expatriados profesionales cuya procedencia casi siempre es Europa, Australia, Sudáfrica, EEUU y algunos pocos Suramericanos; que de alguna manera somos quienes ocupamos plazas de trabajo dignas y pagadas normalmente, y que como siempre acabamos siendo un escaño intermedio entre los dueños del balón (árabes locales. 15% de la población) y el otro 65% restante. Pero que si vemos un poco más allá, vamos a ver que prácticamente todo está diseñado para el consumo y la vida normal nuestra, es decir, somos el sector que consume en los centros comerciales, en los restaurantes, somos los que tomamos en arriendo la multitud de apartamentos y casas que se ofrecen a diario, somos lo que abrimos cuentas en los bancos para poder tener créditos para vehículo, pagar el colegio de los niños, etc. etc. Finalmente, nos damos cuenta de que ninguno de nosotros (muy a pesar de lo que se piensa en nuestros países de origen) se está enriqueciendo con lo que aquí se paga. La escala salarial está diseñada en su mayoría para que gran parte del dinero devengado se quede aquí mismo en las cosas del consumo diario. Y, ¡atención! que no digo que tengamos una mala vida, por el contrario, se lleva una vida tranquila en lo que a lo material respecta, pero no es una realidad que puedas ahorrar lo suficiente como para regresar a tu país con lo que los papás cariñosamente llaman “El plante”. Cuando hablamos entre “Expats”, siempre coincidimos en lo mismo: “Aquí todos estamos construyendo hoja de vida y participando en diferentes áreas, en proyectos de grandes complejidades y de escalas enormes que serían impensables en nuestros países, pero ¡plata! ¡Que risa!, vivimos sin problema y acumulando gran experiencia.”
La parte fuerte de todo esto, es que no todos podemos contar las misma realidad de trabajar relajados en buenos proyectos, nosotros somos un porcentaje muy bajo, pero ese 65% del que antes les hablaba vive en condiciones desconcertantes, y son considerados simples fichas que me recuerdan un libro llamado Mundo Feliz, en el cual se proponían diferentes jerarquías de humanos. Pues aquí es igual, la vida de los filipinos es estresante y carente de privacidad, viven entre 15 y 20 personas en un apartamento de dos alcobas y les toca destinar alrededor de 3 horas diarias a los desplazamientos entre la casa y el sitio de trabajo. De los indios y los pakistaníes ni hablar, viven en bloques de vivienda llamados Labor Camps, que son de condiciones aterradoras, puesto que viven 20 en una habitación, solo que como trabajan turnos de 12 horas, lo que hacen es pagar la cama entre dos, uno duerme de noche y el otro de día, y así. Son mano de obra no calificada, los traen en barcos por millares y son gente que por su poco conocimiento y analfabetismo ignoran mucho las condiciones de seguridad en las obras y se mueren cientos diariamente, que son reemplazados por nuevas “fichas” que vienen en otros barcos. Esto ocurre así no más, como si de lo que hablamos no fueran humanos sino robots o máquinas que pueden ser botadas cuando se dañen. De verdad que es muy triste ver como ocurren estas cosas, pero más triste aún es ver que ellos crean que están bien por tener estos trabajos, aún así sonríen, y te preguntas: ¿cómo hacen estas almas para llevar la vida en esas condiciones?, Y la respuesta no es que sea precisamente el salario, puesto que ronda los 800 Dirhams al mes, que es algo así como $ 360.000 pesos. O sea ni siquiera un mínimo colombiano, calculen ustedes, pero tengan en cuenta las condiciones que aquí viven: las doce horas laborales, la habitación, los buses que los trasportan sin aire acondicionado, trabajar en obras al aire libre con temperaturas de 45° a 50° en verano, lo que pueden sentir viendo a alguien a su lado en un Mazzeratti, comer en una ciudad donde una coca cola puede costarte $5000 pesos. No se, se los dejo a su criterio. Lo que si no puede suceder es que los empresarios sigan diciendo que se les paga eso porque en la India o Pakistán eso es un dineral. Es una total desconsideración que no tiene otra raíz más que racista y que no hace otra cosa que aumentar cada día más la brecha económica entre ricos y pobres. El rico cada día más rico y el pobre cada vez más jodido.

Hasta una próxima ocasión.

4.13.2008

Comunicado # 9. Savage Garden & Barracuda Experience. Aprendiendo a querer lo Lobo. Abril 2007


Hola a todos. Después de una muy buena y disfrutada temporada en Medellín, donde tuve la fortuna de ver a muchos de ustedes, me quedó dando vueltas en la cabeza escribir algo para contarles lo que para muchos fue motivo de risas e incógnitas durante el tiempo que estuve en la cuidad de la eterna primavera, y ese algo, después de todo, no podía ser otra cosa sino el contarles como es que se rumbea en Dubai.
Comenzaré entonces por contarles que a pesar de todas las restricciones que nos impone el mundo musulmán con respecto a la ingerencia del alcohol, aquí cada hotel que se respete tiene su discoteca o en su defecto un bar en donde se puede compartir una buena cerveza. Ahora, el tema que cuando llegas a la puerta de alguno de ellos es indispensable que te acompañe una niña o de lo contrario no entras ni rogando. Por supuesto, esto no ha sido piedra en el zapato para que los fines de semana salgamos de juerga a divertirnos un poco y a hablar un poco más de temas menos serios que los laborales. Pero claro, cuando la situación común es que salgamos los cuatro colombianos hombres que trabajamos juntos en Typsa, no tenemos más alternativa que acudir a los dos únicos lugares sobre la faz de Dubai que no te piden el pasaporte femenino para entrar, y esos son, el Trader Vic´s, que es un bar de musiquita en vivo donde tocan unos cubanos y venden unos cocteles deliciosos; y el otro es el Savage Garden, que por describirlo de alguna manera es un sitio lobísimo parecido a las discotecas Xochi y el 70´ZO, que fueron en otrora las reinas de la rumba en la carrera 70 en Medellín, y que cargaban consigo una decoración traqueta ochentera de muy mal gusto. La primera vez que entramos a conocerlo nos sentimos entrando a Asados la 80, porque tiene un árbol de dos pisos de alto que delimita la pista de baile, y que las sillas son de mimbre como en finca de abuelita. Además que el espectáculo que encontramos adentro no era el más alentador del mundo, vimos a un montón de Árabes, Europeos y Libaneses maltratando la Salsa que tocaba la banda del Bar, era un espectáculo donde la gente bailaba Salsa enseñada en salón con pasos aprendidos contando el uno – dos y sin mirarse a los ojos, era bailar con sentimiento cero, pero jurando ser ese latino sexy que solo existe en ese imaginario de gente extranjera que piensa que para ser la bomba sexual latina deben exhibir mil vueltas y trompos bailando salsa, era de verdad un desconsuelo ver esto. No podías comprender tal payasada. Esto es un poco el Savage. Ese día prometimos no volver nunca más, pero como la lengua castiga, hoy día en uno de los sitios que más frecuentamos. Supongo que la pregunta del millón será ¡Eh! ¿Y estos porque van a ese chuzo tan mañé, habiendo tanta cosita buena en Dubai para ir? Y la respuesta solo tiene dos caminos, el primero, que nos convertimos ya en unos lobazos mañés que le sacamos gusto a ese espectáculo, o segundo, y ésta de verdad es la razón, es que es el único sitio en donde podemos tener cercanía con la patria, allí la banda que toca y a la cual cambian cada seis meses es Colombiana, la manager también, y un grueso de la población de Colombia que reside en Emiratos Árabes acude allí para poder entonar las salsitas a todo pulmón al calor de las cervecitas. Es, mejor dicho, un pedacito de la tierra aquí, y así sea lobo lo queremos y estamos muy complacidos con lo bien que se nos atiende en este jardín salvaje.
Ahora bien, si pretender convertirme en la guía Lonely Planet de la rumba Dubaití, no quisiera dejar por fuera de este relato los excelentes sitios de rumba que hemos tenido la fortuna de disfrutar cuando alguna de las compañeras de la oficina se ha animado a salir con nosotros. Y bueno, que también sirva de guía para los que algún día se decidan a visitarnos por estas tierras. Les recomiendo el 360° que es un bar lounge metido entre el mar justo en la playa que hay entre los Hoteles Burj Al Arab y el Jumeirah Beach; está también el Barasti Bar que queda dentro del Hotel Mina Seyahi y que está justo en la playa, así que te puedes tomar unos buenos mojitos con una vista espectacular; está el famoso Buddha Bar, localizado en Dubai Marina, donde además de las polas, también se puede comer muy bien; está el Kasbar que es una discoteca muy bien lograda dentro del Hotel One & Only donde se puede disfrutar de una buena mezcla de música árabe con la rumba normal; está Trilogy, que es una de las disco top 10 de rumba pura y dura y esta ubicada dentro del souk de Madinat Jumeirah; en fin, esto solo por mencionar algunos de los sitios que hacen parte de que la vida sea un poco más llevadera para nosotros en éstas desérticas tierras, porque les recuerdo que aquí no existe la venta de licor como en Colombia que en cualquier tienda de barrio te venden mediecita de güaro, ¡No señor! aquí eso es impensable, ni siquiera en carrefour se consigue cerveza. Los dos únicos caminos que te quedan para comprar algo de licor si no quieres ir a un hotel son, primero tener una licencia expedida por el gobierno que te autoriza para comprar licor en expendios “oficiales” y vigilando que no gastes un tope máximo de 500 mil pesos colombianos al mes, para que la gente no compre y revenda por ahí haciendo uso indebido de la licencia, además que el licor en dichos expendios es un 40% más caro que en cualquier parte, y si a eso le sumamos que son sitios cerrados, sin ventanas, con un letrero casi invisible y solo con una puerta que te hace pensar que vas a entrar el cuarto técnico de algún edificio y que el sentimiento que te da es como si estuvieses cometiendo un delito, yo creo que no vale la pena sacar dicha licencia, y además, solo hay dos expendios en toda la ciudad. Y la segunda alternativa que existe es la que todos preferimos por encima de cualquier cosa, es la experiencia Barracuda, hay que ver el espectáculo que es estar allí. Barracuda es un supermercado de solo licor que queda en otro Emirato llamado Umm Al-Qaiwain, es un expendio dentro de un hotel en donde te venden licor sin licencia de ningún tipo y hay carritos para que la gente los llene a punta de chorro. Y suena charro, pero la gente es desaforada comprando trago de toda clase, el sitio se mantiene llenísimo y hay que hacer fila de 10 o 15 minutos para pagar, puesto que la gente llena los cochecitos como si fuera el mercado del mes, la gente se abastece para rato y lo mejor es que se ven felices de poder llevar cervecita o whisky a la casa sin problema en teoría, porque dicen los que dicen que si te cogen con el carro lleno de trago, pues vas a estar en problemas como no muestres la licencia, pero nada, las autoridades saben que el apreciado Barracuda existe hace años y se hacen los de las vista gorda porque seguramente el negocio es de algún árabe que sigue llenando su arcas a costa nuestra. A ninguno de nosotros le importa tener que pegarse el viajecito de hora y media que hay entre Dubai y el Barracuda con tal de poder tener con que amenizar una buena jugada de cartas sin tener que moverse de casa.
Hasta una próxima ocasión.